Este diagnóstico ha sido planteado de la siguiente manera. Cuatro preguntas que los alumnos debían de responder individualmente. Estos cuestionamientos apuntan a conocer sus experiencias previas, en la asignatura, así como sus expectativas.
Estas son dichas preguntas:
1. ¿Qué entiendes por Educación Visual y Plástica?
2. ¿Qué elementos piensas que se podrían trabajar además de los que ya trabajaste?
3. ¿Qué esperas del profesor?
4. ¿Qué crees que el profesor espera de ti?
Mediante estas interrogantes creo que se puede encontrar uno con un panorama un poco más amplio de aquellos conocimientos y prejuicios que los alumnos poseen de "la tradicional clase de Dibujo". A mi entender ha resultado incluso más práctico que llevar a cabo una prueba de nivel, como sería proponer ejercicios. Ejercicios que probablemente no me mostrarán lo que quiero conocer.
Los resultados no mostraron grandes diferencias y en general se repite la idea de que esta asignatura gira en torno al Dibujo Técnico, copia al natural, etc.. Esto nos abre, en cierto modo, las puertas al desafío que representa cambiar el rumbo de lo establecido. Dicen las nuevas corrientes de la Psicología de la Educación, que el aprendizaje debe de ser acumulativo, en relación a los conocimientos previos. Yo pienso que deben de haber rupturas, para que el nuevo conocimiento no quede relegado a la continuación de los anteriores, sino como un cambio que marque la diferencia.
Hubieron algunos pocos casos en particular que me sorprendieron gratamente. Alumnos que pensaron en incluir fotografía, pintura o diseño en el curso. Estos factores no harán más que reforzar el trabajo que me he planteado, y con el que me siento sumamente comprometido.
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